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Marzo 2017

Colesterol y Alimentación

Equipo Editorial Porech®

Colesterol y AlimentaciónEl colesterol es una sustancia serosa propia de los tejidos animales, que actúa en la formación de hormonas y membranas y en la digestión de las grasas.  Hipercolesterolemia, se denomina al nivel elevado de colesterol en la sangre y es un importante factor de riesgo en las enfermedades cardiovasculares. El grado de colesterol se mide en miligramos por decilitro (mg/dl) y uno de los riesgos del aumento del colesterol radica en que las grasas se depositan en las paredes de las arterias disminuyendo su diámetro; lo que puede producir un bloqueo y consecuentemente un ataque cardíaco.

En general, se considera alto un colesterol total de más de 240 mg/dl, pero es importante considerar que existe un llamado colesterol “malo” o LDL que facilita la acumulación de grasas en las arterias y otro llamado colesterol “bueno” o HDL, que produce el efecto contrario. En un adulto normal, el límite alto del colesterol LDL se ubica en los 160 mg/dl, en tanto que se considera aceptable un mínimo de 35 mg/dl de colesterol HDL, siendo deseable 60 mg/dl o más de éste.

Otro factor importante a considerar son los Triglicéridos, o grasas que están presentes en los alimentos y en la sangre, cuyos niveles influyen en el colesterol y en los potenciales riesgos de contraer enfermedades cardiovasculares. En este ámbito, la ingesta excesiva de calorías puede aumentar estos niveles y llevarlos más allá del límite alto (400 mg/dl).

Desde el punto de vista de la alimentación es importante considerar, por ejemplo, que un consumo elevado de los llamados ácidos grasos “trans” y saturados tiende a aumentar la concentración de colesterol total y el LDL o colesterol “malo”. Entre los alimentos con alto grado de estos ácidos podemos mencionar la manteca, margarinas, caramelos, comidas rápidas, fiambres grasos, carnes rojas con grasa, chorizos, panceta, etc. Por el contrario, un consumo importante de ácidos grasos poliinsaturados o monoinsaturados, con alto contenido de omega 3 u omega 6, resulta saludable, ya que ayuda a elevar el colesterol “bueno” y a disminuir el “malo”. Entre los alimentos capaces de producir este efecto, cabe destacar el aceite de oliva, las almendras, la palta, las aceitunas, la soja y ciertos pescados como la caballa, el atún, el mero y otros. Se recomienda, por lo tanto consumir menos alimentos calóricos y ricos en grasas, elegir aceites vegetales puros, limitar el consumo de productos elaborados con margarinas o aceites hidrogenados e ingerir de preferencia comestibles que contengan fibra, vegetales, frutas, carnes magras, pescados, leche descremada y algunos frutos secos como almendras y nueces.

Para regular el colesterol, es recomendable, además, mantener un balance energético adecuado, es decir, no consumir demasiadas calorías si el gasto energético será bajo. En este sentido una actividad física periódica es fundamental y para ello, los especialistas recomiendan realizar diariamente ejercicios que se puedan disfrutar y desarrollar de manera adecuada de acuerdo a la edad y salud de cada persona. Lo anterior, sumado a un control periódico de los niveles de colesterol, resulta ser, por tanto, fundamental para toda persona y muy especialmente para los adultos mayores de 40 años.  Sin duda, los patrones alimentarios y los hábitos físicos saludables están compuestos por costumbres que se desarrollan a lo largo de la vida y no son modificables con facilidad, pero si logramos mantener niveles de colesterol bajos por un período prolongado, obtendremos excelentes resultados para nuestra salud. No obstante, para ello es necesario fijar metas realistas y alcanzables, además de darse tiempo para uno mismo, ya que es responsabilidad de cada uno vivir la vida de buena forma y en las mejores condiciones de salud posibles.